La relajación final en yoga

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El objetivo del yoga es proporcionarnos una experiencia integral de bienestar. Una práctica de yoga es completa cuando finaliza tomándose unos minutos para una breve relajación, normalmente en savasana o sus variantes.

Tanto si asistes a una clase grupal aquí en el estudio, como si es tu práctica personal en casa, esos minutos finales son claves para que se integren todos los beneficios de la sesión.

Aún después de una clase intensa, con ásanas y secuencias que nos suponen un reto, vemos cómo la relajación final en yoga puede ser la parte más difícil para un principiante. No acostumbramos a dedicarnos unos minutos de quietud y silencio en nuestra vida cotidiana, y cuando lo hacemos, aparecen todos esos resortes e inercias que nos incitan a movernos y distraernos.

La relajación final en yoga no consiste tan sólo en tumbarnos y volver a divagar mentalmente en el descanso. Enredarnos en nuestros pensamientos consume una energía enorme sin que nos demos cuenta, el descanso no surte efecto. Durante esa relajación final, hacemos un último trabajo de atención plena y en nuestro yoga utilizamos varios recursos. El principal es la rotación de la conciencia a través de nuestro cuerpo.

Es una de las cosas que más me sorprendió al comenzar a practicar Yoga. Hasta entonces, no era consciente de lo desconectada que estaba de mi propio cuerpo. Un cuerpo con el que sentía dolor o placer, lo alimentaba, a veces bien, a veces mal, lo vestía… El cuerpo que me “había tocado”, ahí estaba, sin más.

Me di cuenta de cómo a través de la relajación final iba estableciendo una relación más consciente con mi propio cuerpo, cada vez me encontraba mejor en mi propia piel… y eso me hizo indagar un poco más.

¿Alguna vez te has preguntado cómo tu cerebro se relaciona con las sensaciones en tu cuerpo o la relajación que puedes experimentar?

El Homúnculo de Penfield: Un Mapa Cerebral de Sensaciones

Wilder Penfield, a principios del siglo XX, realizó investigaciones pioneras en el campo de la neurociencia. Durante sus cirugías cerebrales, observó que, al estimular ciertas áreas del cerebro de sus pacientes, estos experimentaban sensaciones en diferentes partes de su cuerpo. 

Sus estudios permitieron que pudiera elaborar una representación gráfica del cerebro que demuestra que existe una conexión entre diferentes partes del cuerpo humano, la sensibilidad corporal y las neuronas que transportan información que es decodificada internamente. Así creó el “Homúnculo de Penfield”, un mapa cerebral que representa la relación entre las áreas del cerebro y las partes del cuerpo.

El Homúnculo de Penfield se asemeja a una figura humana distorsionada que refleja la cantidad de espacio en el cerebro dedicado a procesar la información sensorial de diversas partes del cuerpo. En este mapa, las áreas más grandes corresponden a partes del cuerpo con una mayor densidad de receptores sensoriales y, por lo tanto, una mayor representación en el cerebro. Por ejemplo, las manos y los labios están sobrerrepresentados, mientras que las piernas tienen un espacio más pequeño en el Homúnculo.

Relajación corporal en yoga y el homúnculo de Penfield

Ahora, ¿cómo relacionamos este intrigante mapa cerebral con la relajación corporal en nuestras sesiones de yoga? La respuesta está en la conexión entre la estimulación de las áreas del cerebro y las sensaciones que experimentamos. Cuando comprendemos cómo nuestro cerebro procesa la información sensorial, podemos utilizar este conocimiento para fomentar la relajación corporal.

La rotación de la conciencia (apoyar la atención en las diferentes partes del cuerpo)  implica la atención consciente de las sensaciones corporales. Al prestar atención a diferentes partes del cuerpo, podemos influir en la forma en que nuestro cerebro procesa estas sensaciones. La relajación y el bienestar pueden lograrse mediante la concentración en áreas específicas, lo que afecta positivamente las conexiones cerebro-cuerpo.

Imaginar visualmente la relajación de partes del cuerpo activa sus regiones cerebrales correspondientes. Por ejemplo, visualizar cómo los músculos se relajan y se liberan de la tensión puede enviar señales de relajación a esas áreas específicas.

El Homúnculo de Penfield es un recordatorio de la estrecha conexión entre el cerebro y el cuerpo. Comprender cómo nuestras sensaciones corporales se mapean en el cerebro nos permite utilizar este conocimiento para promover la relajación y el bienestar. Ya sea a través de la meditación, la visualización, el ejercicio o la relajación, podemos influir en nuestro estado de relajación al interactuar con nuestro propio “pequeño hombre” cerebral.

Es increíble comprobar cómo, a pesar de no disponer de la tecnología de Penfield, los antiguos yoguis ya se dieron cuenta de los efectos de la relajación final en yoga por pura experiencia práctica y observación real.

Así que, la próxima vez que te invitemos a relajarte en savasana después de la clase, recuerda el mapa de tu cerebro y cómo puede ayudarte a experimentar esa sensación de absoluta serenidad.

Actualizaciones en el Homúnculo de Penfield

Se siguen realizando investigaciones sobre el Homúnculo de Penfield que han revelado detalles fascinantes. En lugar de considerarlo un mapa estático, los científicos han descubierto que el cerebro tiene una capacidad sorprendente para la plasticidad neuronal. Esto significa que el mapa cerebral no es fijo, y se puede modificar a lo largo de la vida en respuesta a nuestras experiencias y prácticas.

Por ejemplo, cuando una practicamos yoga regularmente, puede observarse una ampliación de las áreas cerebrales asociadas con la conciencia corporal y la relajación.

Además, los estudios de neuroimagen han demostrado que la conexión entre el cerebro y el cuerpo es mucho más bidireccional de lo que se pensaba. Nuestra práctica de yoga no solo influye en la representación cerebral de las sensaciones corporales, sino que también puede influir en cómo percibimos y experimentamos estas sensaciones.

Yoga y Relajación Corporal Guiada en The Yoger: Una Combinación Poderosa

Cuando practicamos yoga a través de los ásanas, de la meditación o la relajación, estamos aprendiendo a enfocar la atención en diferentes partes del cuerpo, con el objetivo de liberar la tensión, mejorar la flexibilidad, tonificar y cultivar la calma. Al hacerlo, estimulamos las áreas cerebrales correspondientes en el Homúnculo de Penfield.

En la relajación final guiada que te ofrecemos al terminar la clase, a medida que nos volvemos más conscientes de las sensaciones corporales, estamos fortaleciendo la conexión entre el cerebro y el cuerpo, influenciando el mapa cerebral y promoviendo una relajación más profunda.

La investigación también sugiere que nuestra práctica de yoga y la relajación corporal guiada en savasana pueden tener beneficios duraderos para la salud mental y física, incluyendo la reducción del estrés, la mejora de la calidad del sueño y la gestión del dolor.

Así que, cuando nos escuches guiar la relajación final, toma la intención de permanecer muy atento, porque ahora ya sabes que a través de la atención mental estás influyendo de forma muy profunda en todo tu organismo y estás también fortaleciendo esa conexión vital entre cuerpo y mente.

Si es tu primera vez, enfócate, sigue las instrucciones, recorre tu cuerpo y nos cuentas cómo te ha ido…

Bienvenido a tu descanso físico y mental


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